¿Qué creemos?

El Credo es nuestra declaración de fe, la cual está en armonía con los credos históricos de la Iglesia en el principio, particularmente el apostólico (c. 200 d.C.) y el Niceno (c. 325 d.C.). También adoptamos las verdades expresadas en las Declaraciones de Fe reformadas de los siglos XVI y XVII, así como las declaraiones más recientes del Congreso de la Iglesia Evangélica en Lausana, Suiza en 1974, contenidas  en el Pacto de Lausana.

Creo que hay un solo Dios verdadero, Todopoderoso, Creador y Sustentador  de los cielos y la tierra, que existe como el Padre, el Hijo y el  Espíritu Santo y que El es digno de todo honor, adoración y alabanza. Colosenses 1:15-16, Efesios 1:9-10, Mateo 28:19

Creo en la Palabra de Dios escrita, la Biblia y en la Palabra de Dios viviente, Jesucristo encarnado. La Biblia es inspirada por Dios, sus escritos originales tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, están libres de error y es la máxima autoridad en fe y conducta. 2 Timoteo 3:16-17

Creo que el propósito original  de Dios fue crear y mantener una comunidad universal. Creó a la humanidad a su imagen, lo cual da a cada ser humano valor propio, no importando su raza, clase social, sexo, religión o edad y merece ser respetado. La humanidad pecó en Edén, perdiendo la comunión con Dios y el dominio de la creación, entregándose al engaño de Satanás. Todos los que llegan a una edad de responsabilidad moral deben decidir su obediencia a Dios. Gén. 1:27.28, 3:23-28, Rom. 3:9-25

Creo en Jesús,  el Unigénito Hijo de Dios, el Mesías, el Verbo que se hizo carne,  engendrado no creado. Fue concebido por el Espíritu  Santo y nació de la virgen Maria, vivió sin pecado y murió para el perdón de pecados y para destruir las obras de Satanás. Al tercer día resucitó de los muertos y predicó durante cuarenta días el Reino de Dios, luego ascendió a los cielos donde ahora  está sentado a la diestra del Padre, intercediendo por la Iglesia, esperando que sus enemigos sean vencidos y puestos por estrado de sus pies. Los Evangelios, Hebreos 10:12-13

Creo que Dios mostró su amor porque Cristo murió por nosotros, salvándonos y adoptándonos como sus hijos. Somos salvos por su Gracia, por medio de la fe y no por el resultado de nuestras obras. Somos salvos sólo por Jesucristo, para buenas obras, no por buenas obras. Rom. 5:8, 6:23, Efesios 2:8-10, 1 Tim. 2:5

Creo en el Espíritu Santo, en su obra en la tierra como Maestro, Confortador y Guía. Todos sus dones operan en la iglesia hoy en día, es responsabilidad de cada creyente buscar por medio de una vida de oración ferviente su manifestación, así como su llenura constante, para dar testimonio eficaz al mundo y edificar la iglesia. Juan 14:16-18: Hechos 1:8, 2:1; Efesios 5:18; 1 Corintios 12:1

Creo en la sanidad divina provista, según la voluntad perfecta de Dios, a través  de la sangre expiatoria de Jesucristo y el poder del Espíritu Santo. Marcos 16:18, Santiago 5:14-15

Creo que el Reino de Dios es extendido y demostrado por medio de la iglesia, la comunidad de fe y de discípulos llenos de su amor. Ef. 3:17-18, 4:16

Creo en la Iglesia Universal cuyo fundamento es la revelación de Jesucristo,  la única Roca sobre la cual se edifican los santos. Mat. 16:18, 1 Ped. 2:4-8, Ef. 2:13-22. La Iglesia es UNA, católica (universal), apostólica (fundamentada en la doctrina y práctica de los apóstoles) y Bíblica (la Biblia es su máxima autoridad). Soy miembro de la iglesia del Señor por la fe expresada en el bautismo. Rom. 6:3-4.

Creo en la segunda venida de Jesucristo a la Tierra. Vendrá en forma personal, gloriosa y visible. Su venida ocurrirá  cuando el evangelio del Reino haya sido proclamado y demostrado en todo el mundo, como testimonio a todas las naciones, cuando entregue el Reino al Padre, poniendo fin a todo gobierno, principado y poder para que Dios sea  el todo y en todos.  Hechos 1:8-11; Mat. 24:14. Cuando Cristo regrese, la generación de creyentes que estemos vivos seremos transformados, constituyéndonos en personas con cuerpos incorruptibles y eternos. 1 Cor. 15:51-54. Los que han muerto creyendo en Cristo resucitarán también con cuerpos transformados y junto con ellos seremos arrebatados para recibirle en los aires, y estaremos juntos por siempre. 1 Tes. 4:17

Creo que al final de los tiempos Jesucristo juzgará a vivos y muertos conforme al evangelio, los que lo hayan rechazado serán condenados en el infierno, a una separación eterna de la presencia de Dios y su misericordia. Los que hayan creído, gozarán de comunión y gozo eternos y junto con el Señor reinarán por siempre.  Mateo 25:-46; Ap. 20:1-15.               

¡Creo que Dios Reinará por los siglos de los siglos. Amén!