UN AÑO FRUCTÍFERO

Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.Juan 15:5.

Nuestro Señor Jesucristo nos regala, por su gracia, otro año de existencia con el propósito que se continúe extendiendo su reinado sobre toda la tierra.

 

Nuestras metas personales deben estar sujetas al propósito de Dios, a fin que no caigamos en rebelión contra el Rey de toda la tierra. La meta más alta del discípulo es la que el Señor Jesús nos enseñó:Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos. Juan 15:7.¡Glorificar al Padre celestial con nuestra vida!

Dar mucho fruto consiste en expresar lo que la savia o vida del árbol transmite por la rama, la rama no da fruto, sólo lo manifiesta. Nuestra tarea como discípulo es llevar el fruto de la vida de Jesús, es manifestar su carácter y misión.

El fruto del discípulo de Jesucristo se manifiesta por medio del trabajo del discipulado, tal como nuestro Señor mismo nos lo modeló.

El presente año es del Señor, y él nos lo ha dado para que manifestemos su vida delante de la comunidad no creyente, en nuestros trabajos, con los compañeros de estudio, y en nuestros vecindarios, evangelizando y enseñando la Palabra de Dios, esperando su segunda venida, cumpliendo la Misión de Dios.

Obispo Juan Manuel Martínez.