LOS SIETE PILARES DE LA SALUD

 

La santificación a la luz de la Biblia

 

Josef Urban. Fuente: http://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/la-santificacion-a-la-luz-de-la-biblia/

 

1.     Santificación definitiva. Este es un acto instantáneo y poderoso de la gracia transformadora de Dios, íntimamente relacionada con la regeneración, que libera al creyente del dominio y esclavitud del pecado y obra en él el poder de hacer lo que es agradable en la vista de Dios. (…) Jesús también habló de esto cuando dijo, "Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres" (Jn. 8:36). Pero aunque esto resulta en la libertad del control del pecado, no resulta en una libertad total de la presencia y contaminación del pecado, y no perfecciona al creyente en santidad. Este aspecto de la santificación marca el comienzo de la vida cristiana, y hace una transición al proceso de la santificación.

2. Santificación progresiva. Esta es una obra continua de la gracia transformadora de Dios que resulta en ser limpiado cada vez más de la contaminación interna del pecado, y en ser renovado en la imagen de Dios en toda justicia y santidad. (…)  Pablo enfatiza este aspecto de la santificación cuando él exhorta a los corintios: "Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios" (2 Co. 7:1). Tenían que ser diligentes en ocuparse en su santificación con temor y temblor, y por la fe en las promesas de Dios trabajar continuamente en perfeccionar su santidad. Este aspecto de la santificación empieza en el comienzo de la vida cristiana, pero no es completado hasta que el creyente entre en gloria. 

 

3. Santificación consumada. Este es un acto instantáneo del poder y gracia de Dios que libera al creyente de la presencia del pecado innato para siempre. (...) El apóstol Juan habló de esto cuando dijo: "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es" (1 Jn. 3:2). ¡Aleluya!